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Fundación Cristo vive

Es una institución sin fines de lucro fundada en 1990 por la Hna. Karoline Mayer, de inspiración humanista, cristiana y composición plural. El objetivo es la promoción social, económica y cultural de personas y grupos de escasos recursos, a partir de sus necesidades y de acuerdo a sus propios caminos de desarrollo.

HISTORIA KAROLINE MAYER

“Por primera vez en mi vida viví la hermandad e igualdad de los hijos de Dios al compartir el pan en la mesa de los pobres. Fueron ellos quienes me convirtieron a mí…”

Hermana Karoline

 

La Fundación Cristo Vive comenzó a gestarse el año 1968 con la llegada a Chile desde Alemania de la Hermana Karoline quien, siguiendo su profunda vocación misionera, ha vivido y trabajado con los pobres de Chile desde entonces.
Sintiendo la urgente necesidad de mejorar las condiciones de vida de los pobladores y con el amor y pasión que la caracterizan, rápidamente se integró con otros religiosos y laicos en el trabajo directo con los más pobres. En el Chile de los ’70, se enfrenta a la necesidad de otorgar respaldo jurídico a los servicios que comienzan a surgir, naciendo así, en el año 1977, la Fundación Missio, institución de derecho canónico presidida por Monseñor Jorge Hourton.

En estrecha cooperación con las organizaciones de los pobladores surgen salas cuna, jardines infantiles, hogares para niños, policlínicos, programas de promoción y apoyo a organizaciones comunitarias, programas de formación y capacitación para mujeres, jóvenes y cesantes. En este período y por iniciativa de Doña Mercedes Echeñique de Larraín, nuestra querida tía Pin, se construye la población Villa Mercedes en Renca para 174 familias sin casa.

En el año 1990, cuando se abren nuevas oportunidades de desarrollo social, la Hermana Karoline y sus colaboradores deciden crear una nueva institución, la Fundación Cristo Vive, organismo de la sociedad civil, ecuménica y sin fines de lucro, constituida según las normas del derecho privado.

Son las nuevas condiciones, tanto del país como de la institución recién formada, las que permiten que la Fundación Cristo Vive inicie un rápido y firme crecimiento en sus distintas áreas de trabajo para poder acoger y dar respuesta a las necesidades de los pobladores, especialmente de la zona norte de Santiago.

Durante estas décadas hemos contado con el apoyo de miles de hombres y mujeres comprometidos con la solidaridad, así como también de organizaciones de iglesias cristianas, organismos no gubernamentales, municipios y gobiernos europeos, especialmente de Alemania, Luxemburgo y Suiza, y desde mediados de la década de los ’90, con el apoyo del Estado de Chile.

Especial mención merece la Hna. Maruja Jofré, fiel compañera de la Hna. Karoline por casi 40 años, quien ha sido un pilar fundamental en el servicio realizado, particularmente en el trabajo con los niños y como Presidenta de la hermana Fundación Jardín Infantil y Hogar Naciente.

Tampoco podemos dejar de mencionar a quienes apoyaron la creación de los diferentes servicios y nos han acompañado durante tantos años: el Hno. Ignacio Rodríguez, el Dr. Paul Frings, Valentina Bone, Gustavo Donoso, Mario Pérez de Arce, Jorge Fernández y Arturo Domínguez.

“…Nos duele reconocer que tantos chilenos vivan sumergidos en la pobreza y la exclusión social; nos une el anhelo de un mundo más justo y fraterno…”
Hermana Karoline

Para ver mas información cliquea aquí.

PRESENTACIÓN 

Desde Alemania fue a vivir a los barrios más miserables de Chile. Se abrazó con Salvador Allende, la expulsaron del país, ayudó a los perseguidos de Pinochet. Hoy tiene un imperio solidario entre la pobreza de Santiago.

El año 2008 Karoline Mayer (nació en 1943, en Eichstätt) dijo que Benedicto XVI “no sabe lo que es el trabajo pastoral”. Esa sola frase muestra de cuerpo entero a esta monja alemana que en su juventud estudió para ser enviada a China y que, por cosas del destino, terminó en Chile, un país de nombre parecido, pero de cultura distinta. Ahí creó un verdadero imperio de la solidaridad, que hoy cubre las necesidades de miles de personas pobres de Santiago.

En su oficina reluce un afiche del cantautor Víctor Jara, asesinado por la dictadura de Pinochet en 1973, poco después del golpe de Estado. En la pared del frente, la fotografía de unos niños marginales, de los que crecen en las poblaciones “callampa” de los extrarradios de la capital de Chile. Callampas porque se llenan, en medio de la humedad, el frío y el agua, de casas malhechas de cartón y latas. Hasta allá llegó Mayer, que prefiere que le digan simplemente Carolina, AUNQUE TIENE BIEN GANADO EL TITULO DE LA MADRE TERESA DE LATINOAMERICA.

La historia es más o menos sencilla. En 1968 Karoline, triste por no haber cumplido su sueño de misionar en China, decide estudiar enfermería en la Universidad de Chile. También cursa Sociología y Economía porque “quería conocer la realidad del país. En los 60 y 70 los estudiantes estaban comprometidos con la justicia social. Y aunque al principio cuestionaban a esta monja que venía con la cruz, entendieron que yo quería sumarme a ese grupo que no filosofaba sobre la pobreza, sino que la vivía”, dice Mayer.

 QUIEN ES

Fue uno de los nombres más mencionados durante gran parte del día en Twitter gracias a un reportaje en el noticiario de TVN, y ya es considerada una santa en vida.

Enviada como misionera desde su natal Alemania, Karoline Mayer llegó a Chile en 1968, año en que la efervescencia política de nuestro país creó un escenario perfecto para que esta religiosa saciara todas sus ganas de ayudar.Con un empuje sin igual, Mayer se instaló en poblaciones donde, sorprendida por la pobreza que la rodeaba, ayudó en todo lo que pudo: desde tratar pacientes con sus en ese entonces inacabados estudios de enfermería, hasta ayudar a crear la primera olla común para los más de cien niños del campamento.

Luego de años de servicio en Chile, Mayer fue enviada de vuelta a Alemania debido a la crisis política que enfrentó nuestro país a principios de los ’70. Sin embargo, dejando atrás sus votos de obediencia y siguiendo siempre su anhelo de volver a ayudar a aquellos que dejó atrás, la hermana Karoline volvió a Latinoamérica y creó la Fundación Cristo Vive. La institución fue el producto de un trabajo de hormiga de la religiosa, que empezó con servicios de enfermería en su propia casa y terminó con el policlínico que actualmente maneja la fundación, y que hoy cuenta con 55 voluntarios y atiende a más de 5.000 personas.

De la inagotable vocación de la hermana Mayer también nacieron otras iniciativas, como el jardín y sala cuna, y el hogar de discapacitados que maneja en Recoleta, todos con un origen igualmente humilde que el del policlínico. Otro de los proyectos de esta misionera fue la instauración de una escuela de oficios, donde se forman jóvenes en situación vulnerable y rehabilitados de la delincuencia de forma gratuita. En este centro, los alumnos aprenden a manejarse en la carpintería, gasfitería y electricidad, y de los 800 que puede albergar las escuela, los más necesitados tienen prioridad por sobre el resto.La Fundación Cristo Vive recibe aportes y voluntarios. Para más información de la fundación y sobre cómo ayudar, ingresa a www.fundacioncristovive.cl

Karoline Mayer: Mi hermano el Papa no sabe lo que es trabajo pastoral

“Mi hermano el papa Benedicto XVI no sabe lo que es el trabajo pastoral”, asegura Karoline Mayer, más conocida como la Madre Teresa de Latinoamérica, una mujer de firmes convicciones religiosas enraizadas en la Teología de la Liberación, que desde hace 40 años trabaja en los barrios marginados de Santiago de Chile.

Mayer, que se enfrentó en tiempos de la dictadura a la esposa de Augusto Pinochet cuando intentó “comprarla” ofreciéndole un puesto en un ministerio, se opone ahora a esta “Iglesia conservadora, que trata en el continente iberoamericano de acercarse de nuevo al poder y olvidarse de los pobres”. El combate de esta mujer acaba de ser recogido en un libro autobiográfico titulado El secreto siempre es el amor, editado por Plataforma y presentado la semana pasada en España.

Karoline Mayer (Eichstätt, Baviera, 1943) trabaja desde 1968 en los barrios humildes de Santiago de Chile, donde ha venido tejiendo durante todos estos años una importante red de asistencia social, que oficialmente se conoce como Fundación Cristo Vive e incluye desde guarderías y programas de capacitación laboral a servicios de salud, que atienden en la capital a más de 20.000 personas. Esta tarea le ha valido el reconocimiento internacional y que le hayan sido otorgados numerosos premios, incluida la nacionalidad chilena en el año 2001, por decisión de la presidencia.

Perseguida por el Gobierno de Pinochet

La hermana Karoline, o Karoline a secas, como a ella le gusta que la llamen, empezó a trabajar en los barrios marginales de Chile en un momento especial de la historia política del país, ayudada tímidamente por la Democracia Cristiana del presidente Eduardo Frei y después de manera absoluta por Salvador Allende. El apoyo personal del presidente Allende permitió a esta monja convertir un asentamiento marginal conocido con el nombre de Angela Davis, en un núcleo emblemático que llegó a contar con 10.000 habitantes, en el que se puso en pie una sociedad enraizada en la Teología de la Liberación.

“Empecé a caer en desgracia y a ser perseguida por el Gobierno de Pinochet, después de que rechazara una oferta que me hizo personalmente su esposa, Lucia Hiriart, en una visita que la dama efectuó a nuestro barrio, para que fuera a trabajar para el Gobierno en un ministerio. Yo no le dije que no, sino que, simplemente, quería como contrapartida que cesara la represión contra los obreros y los pobres. Su respuesta fue enviarme al jefe de los servicios secretos de la DINA, que acabó tiempo más tarde deteniéndome”, asegura.

Karoline Mayer también tuvo que enfrentarse a las autoridades eclesiásticas, para empezar a su congregación religiosa, de la que acabó saliendo, pero también a los sectores conservadores de la Iglesia, que en 1988 organizaron la visita del entonces cardenal Joseph Ratzinger a Chile, en una maniobra electoral que trataba de asegurar el voto de los católicos en el referéndum sobre la continuación de Pinochet en el poder.

“El cardenal Ratzinger quiso también venir a conocer y hablar con nuestra comunidad, pero cuando esperábamos escuchar de él un discurso cristiano, enraizado en los evangelios, se descolgó recordando que aquel día era la festividad del santo emperador Heinrich II y de su esposa Kunigunde”, recuerda la hermana. Para ella fue un discurso especial, marcaba un punto de no retorno, una nueva vuelta de manivela atrás en la doctrina del Concilio Vaticano II. Pero no quiere continuar hablando de esa Iglesia, porque no desea desperdiciar fuerzas en discusiones y debates inútiles y prefiere continuar haciendo lo que siempre ha hecho: trabajar para los pobres.